2 feb. 2013

La inquilina de Wildfell Hall de Anne Brontë


Pocos son ya los libros escritos de la mano de alguna de las hermanas Brontë que me queden por leer. Hasta ahora, una de las "manchas" en mi expediente era la segunda, última,  y más conocida, obra de Anne Brontë. 

Resumen: Gilbert Markham es un joven, heredero de unas tierras, que siente cierta inclinación por Eliza Millward, la hija de un pastor protestante. El libro, escrito a forma de cartas, empieza con el anuncio de que Wildfell Hall vuelve a estar alquilado (quizás sólo me pasa a mí, pero me pareció un gran eco a Orgullo y Prejuicio de Jane Austen), en ésta ocasión por una joven viuda, Helen Graham, que viene acompañado de su hijo de cinco años, Arthur, y de una única criada. Al principio, Gilbert no sentirá ni tan siguiera curiosidad por la nueva inquilina pero poco a poco, cuando la conozca en un par de reuniones sociales, verá que es una mujer extraordinaria y irá enamorándose de ella. Pero hay un secreto, algo terrible que ella parece reticente a confesar, se interpone entre ellos.

Opinión: Creo que La inquilina de Wildfell Hall es una novela que debió causar escándalo cuando se publicó, en 1848. Quizás no por la crudeza de sus escenas – ese mismo año salieron a la luz Mary Barton de Elizabeth Gaskel y algún libro de Charles Dickens, no de crítica social –, si no por ser libro claramente feminista, en especial para la época. A través del diario íntimo de la protagonista, abarcando desde el inicio de su primera "temporada" hasta su quinto año de matrimonio con Mr. Huntingdon. Allí, Anne Brontë expone con suma claridad y precisión la sumisión que debe subir la mujer a lo largo de su vida. Primero, ante sus padres o tutores, que desean una boda a toda costa, sea por motivos monetarios sea simplemente para deshacerse de ella. O de los jóvenes elegibles como maridos, que les prometen una vida conyugal de ensueño, pero que sólo buscan una niñera y ama de llaves que les deje hacer lo que les parezca. Tras la boda, la mujer está completamente a la merced de su marido, siendo casi (o sin el casi) de su propiedad, no pudiendo valerse de sí misma, y con la ley en contra. Una esposa se halla absolutamente sola, aislada, sin poder recurrir a nadie para remediar su situación. No sólo eso, si no que la sociedad asume que su rol es aguantar el yugo del matrimonio, y seguir sonriendo a los invitados como si todo fuese como la seda. Los sufrimientos de la protagonistas y demás personajes femeninos son notablemente explícitos. Las depravaciones de los hombres no sólo se limitan a las ya casi aceptadas infidelidades, si no que también tienen graves problemas de alcoholismo e incluso de maltrato hacia sus mujeres. 
Los personajes femeninos son bastante distintos los unos de los otros. Por supuesto, Helen es todo un ejemplo, que pasa de la dulce e inocente niña, creyendo que con su amor puede cambiar a un hombre, para convertirse en una mujer tenaz y decidida, que busca liberarse de su marido. Pero hay otras mujeres, algunas más débiles que Helen, y otras que, justamente, disfrutan haciendo sufrir a sus maridos. En cambio, en el caso de los hombres no hay excepción, todos son ruines, de débil voluntad, mentirosos, egoístas, egocéntricos,.. en fin, un sinfín de adjetivos para dejar claro que causan verdadera repulsión y disgusto al lector, ni uno se salva. Bueno, quizás el narrador, Gilbert. Aunque es cierto que éste sólo es un mero receptáculo para la autora, un personaje con escasa identidad a parte de ser el vehículo transmisor de la historia. De hecho, para ser más Helen quién decide, quién crea y hace avanzar la historia, que su narrador. 
Pero hay algo en esta novela que no me acabó de convencer, que hizo que tampoco me entusiasmase mucho. No puedo decir exactamente el qué, pero intentaré encontrar puntos que me incomodaron. Quizás el primero sea la cantidad de referencias religiosas, no, la religiosidad del personaje principal, Helen. Esto es algo que me pasa también con Charlotte Brontë, sobretodo en sus primeras novelas. ¿Y qué les pasa a las Brontës? Pues que su padre era un miembro de la Iglesia anglicana (y además pasaron gran parte de su infancia en un internado, viviendo en condiciones bastante precarias) por lo que, supongo, deberían recibir una amplia educación religiosa. También está el hecho de que en aquella época todo hijo de vecino debía conocer bien las Escrituras y, por supuesto, la mayoría eran devotos creyentes. Por lo tanto, dadas las circunstancias, no sorprende que los personajes de sus novelas sean unos cristianos modélicos. (Hay que decir que no todos los libros de esa época hacen tanto hincapié en este aspecto, aunque siempre está más o menos presente creo). La extrema bondad, piedad y benevolencia de Helen, sus intentos, siempre bienintencionados, de llevar a su marido por el camino de la redención, etc, me ponían algo nerviosa. Pero esto, me temo, es más una culpa achacable a mí que al libro. Luego está la trama, a mí se me hizo bastante lenta, con una narración algo densa; no tenía especial ganas por continuarlo. Y, como he mencionado antes, los personajes no son extremadamente interesantes.

En conclusión, creo que La inquilina de Wildfell Hall es una novela de lectura obligatoria para cualquier persona aficionada a las hermanas Brontë. Creo que incluso se pueden encontrar ciertas similitudes entre ésta y Jane Eyre, no en la trama, si no en el tema de la independencia de la mujer. Es un buen libro, pero se debe tener en cuenta el contexto en el cuál se escribió.

16 comentarios:

  1. De las hermanas Brönte sólo he leído Cumbres Borrascosas, pero me gustó mucho y me gustaría leer algo más de sus hermanas en algún momento. Un beso =)

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    1. Uy, pues, mira, de Charlotte te recomiendo encarecidamente 'Villette' y 'Shirley', aunque su novela más conocida es 'Jane Eyre', que tampoco está nada mal :)

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  2. Oh, oh, no sabía que este estaba también en español +____+ ¡Lo leeré!

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    1. A mí me costó lo suyo encontrarlo, no creas xD

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  3. Me encantó este libro, y me ha encantado tu entrada también, estamos muy de acuerdo.

    Besos.

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  4. No conozco a su autora, ni tampoco las hermanas Brontë. La verdad es que no suelo leer mucha novela histórica (exceptuando la que se ambienta en el siglo XX). ¡Manías, supongo! Buen fin de semana.

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  5. Soy muy de las hermanas Brontë aunque reconozco que me falta la mayoría de "las obras menores". Esta ya me la apunto y aprovecho para contestarte.La broma infinita, por supuesto en inglés, la vas a disfrutar el doble y verás giros muy personales, algunos contradictorios pero todos con un sentido. Un beso

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  6. Pues no lo conocía, y dadas las comparaciones que haces a Jane Eyre me lo llevo anotado. Un besote!!

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  7. De Anne Bronte leí 'Agnes Grey' y yo no sé si es que la comparo con las otras hermanas o qué pero no acabó de convencerme. Está bien pero la trama y la forma de narrar me enganchó menos que los libros de las otras escritoras, así que tengo 'La inquilina...' un poco en espera pero acabaré dándole una oportunidad porque tu reseña me ha picado la curiosidad!

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    1. Leí "Agnes Grey" hace casi cinco años pero creo que me gustó más que "La inquilina...", no te lo puedo asegurar xD

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  8. Me encanta Anne Brontë, casi tanto como Charlotte. Emily, no. Me encantó esta novela- la leí hace ya tiempo- y la adaptación de la BBC, no sé si la habrás visto ya...
    beos,

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    1. No tenía ni idea de que hubiera una adaptación, aunque tratándose de la BBC tampoco me sorprende xD

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  9. Totalmente de acuerdo contigo, es el último que me quedaba por leer de las hermanas Brontë (o eso creo, aunque desearía que no). Y me ha dejado un genial sabor de boca para terminar.

    ¡Saludos!

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